

Historias de un cordobés ahora en Dublín



A primera vista parece una pregunta fácil de responder, pues el MBA de Berkeley es de los mejores del mundo, incluso en alguna clasificación aparece como el número uno. Pero tiene varios inconvenientes, siendo el principal la duración: 2 años. Estudiamos las posibilidades de hacerlo, pero eran lejanas. Si te admiten, te conceden una visa con la que sólo puedes trabajar en el campus. Además tampoco sabíamos la probabilidades reales de trabajar allí, si iba a poder compatibilizar los estudios con algún trabajo.
Descubrimos que imparten unos programas (IDP de 4 meses o 1 año) orientados a estudiantes internacionales que parecían interesantes. Pero no tienen el nivel ni el prestigio del MBA. Optamos por solicitar los dos, MBA y IPD de un año.
En cuanto a Trinity, conocíamos el país, la ciudad y la Universidad en una visita turística dos años atrás. Pensamos que para la familia era un buen destino, que es un país que en los últimos 10 años ha crecido de una manera espectacular pasando de ser, en renta per cápita, el último de la UE a segundo, y que la Universidad tiene muy buena reputación. Otras motivos eran la cercanía a España, el uso de la misma moneda y la buena sensación que nos dejó cuando la conocimos.
A pesar de los inconvenientes, elegimos como primera opción el MBA de Berkeley, seguido del de Trinity y finalmente el IDP (en caso de no ser aceptado en ninguno, consideraríamos los demás). Primero llegó la aceptación del Trinity, luego la del IDP y, finalmente, la negativa del MBA de Berkeley. Nos volvimos a pensar la opción de ir a San Francisco a estudiar el IDP (son 8 meses de curso y 4 de prácticas en una empresa) antes que la de Irlanda, pero optamos por hacer mejor un MBA que es un título reconocido en todo el mundo.

pues es una pena ir viendo las cosas que ocurren en España, cómo se va deteriorando todo. Me ponía enfermo oir y ver "la picaresca española", a todo nuestro cuerpo político en general y a algunos en particular, cómo el nivel de educación baja exponencialmente con cada generación, cómo la calidad de la enseñanza se acerca a niveles insospechadamente bajos, que el número de funcionarios haya ido aumentado (1 de cada 4 trabajadores en España y se acerca a 1 de cada 3 en algunas autonomías), la inseguridad personal y familiar que se siente ante ladrones y otros, el casi nulo tejido industrial y laboral que hay y en descenso, el funcionamiento deplorable de los sindicatos (alto coste, baja defensa de los trabajadores, funcionamiento partidista...), la hipocresía en el tratamiento a las religiones, la cultura creada en torno a todo tipo de subsidios, etc. Por no hablar de las tensiones nacionalistas y todas sus repercusiones. Realmente vemos a España como esta señal de tráfico.